martes, 14 de agosto de 2012

Libertad número 37 (Anthony Molina)


Es tan difícil nombrar esperas,
esas enemigas invisibles que te arrastran al silencio,
que te hacen caer en la angustia, en la desesperación.
Sé que es inevitable abrirles la puerta
e invitarlas a sentarse en tu sala,
a veces acompañadas por un café de media tarde,
por un libro que nunca se termina de leer,
por el repertorio de canciones que has guardado en los bolsillos durante tantos años
o con un recuerdo que te haga sonreír...

Pero es tan difícil tocar las esperas,
y hacer de cuenta que tus labios no se rompen,
que tu respiración no se apaga
y que el pecho no te estalla 
como un universo destinado al olvido.
Son enemigas invisibles 
que te hacen el amor mientras duermes,
que te sacrifican mientras tus ojos cansados de tantos desvelos 
comienzan a enamorarse del vacío 
y a coquetear con la almohada.

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